Tanto va el cántaro al agua...

Everton- Universidad Católica
Católica visitaba a Everton con la obligación de seguir sumando triunfos y mejorar su funcionamiento, no logró ninguna de las 2 cosas en su visita a Viña.
El Chemo modificó la oncena titular, también las posiciones en el campo de algunos hombres, pero no así el esquema. Entró Medel dejando afuera a Fuenzalida, Medel acompaño a Ormeño en la contención (ormeño se había quejado a mitad de semana de “sentirse solo en la contención”), Luis Núñez jugó de carrilero por derecha y el Matute Morales a cargo de la creación.
El partido fue trabado, jugado con fuerza y con ambos equipos en rodaje aun sin mostrar un juego vistoso y/o colectivo. En un primer tiempo sin mayores llegadas de ambas escuadras, la más clara fue para Everton, centro de Villalón por derecha, Olea la empalma en plena área chica y el tati que se gana la plata como ninguno, ataja un gol cantado.
Termina el primer tiempo y los ánimos están caldeados debido a la fuerza con que se disputó la pelota. Cualquiera puede ganar este duro partido, aunque Católica se vio un tanto mejor, en frente Everton contaba con jugadores que podían hacer daño en cualquier momento.
5´ del segundo tiempo y Pérez que entra con fuerza desmedida sobre Nico Núñez (¿no se había ido a España llorando por pocas oportunidades en la U. C.?), Jorge Osorio le muestra la tarjeta roja, ajustada al reglamento. La Cato con 10 hombres y el partido se complica aún más.
15´ y lo tiene Everton en la mas clara del partido hasta ese momento, urbano que enfrenta solo al tati y este que ataja nuevamente, era el héroe cruzado manteniendo el cero.
Parecía que Everton no se la podía y que Católica a pesar del hombre menos y un pobre juego podía igualmente llegar al gol.
20´minutos y el chemo se equivoca al sacar a Luis Núñez, ya que en este trabado partido, el de la legua se sentía como en sus primeras pichangas, aguantando bien el balón arriba, si hasta un taco de lujo tiró(¿?). Pero el peruano vio otra cosa y envió a Fuenzalida a la cancha, este último sigue sin desequilibrar, hasta cuando esperaremos que explote Fuenzalida???., Católica perdió peso ofensivo, el bichi solitario arriba y sin pelotas con ventaja es poco lo que puede hacer. Avanzaron los minutos del segundo tiempo y el 0-0 parecía sellado, lo que ya era malo al perder 2 puntos en un partido ganable, pero aun podía ser peor y así fue. A los 40´ aprox. se produce una jugada probablemente decisiva, se arranca Valenzuela por su banda y es fauleado por Joel Reyes, esta ya contaba con tarjeta amarilla y correspondía la segunda…¡expulsión!, pero el arbitro se hace el desentendido y no amonesta…¿hubiese anotado Everton con un hombre menos?, de seguro hubieran cuidado el 0-0, pero ya nada se puede hacer, la noche estaba por venir… 47´ del segundo tiempo, la pierde torpemente Acevedo y ataca Everton con espacios, centro al área y se cumplen 2 funestas máximas del argot futbolero, “2 cabezazos en el área terminan en gol”, piboteó Rubilar y concretó Nuñez, “no hay peor astilla que la del mismo palo”, ambos jugadores son ex cruzados.
Premio para el equipo del perro, que tuvo las oportunidades mas claras y castigo para Católica, que sigue sin mostrar un juego que ilusione seriamente a sus hinchas con la copa. Los números dicen que las posibilidades de campeonar siguen intactas, pero el juego dice lo contrario.
Ojala colocolito arrugue pronto en el presente campeonato, tal como acostumbra hacerlo de local, a estadio lleno con rivales extranjeros (Chivas, Pachuca, River), de lo contrario esta copa se complicara. También se metió Cobreloa en la punta.
A mitad de semana Católica juega en Chillan, y el domingo con el hijo chuncho, no hay tiempo para dormirse y seguir perdiendo puntos. El chemo en forma urgente deberá buscar la forma de subir el rendimiento de un equipo que por nombres puede dar bastante más.
La diosa fortuna ayudó en el inicio del campeonato, consiguiendo triunfos sin un buen juego, pero a la suerte también hay que ayudarla y buscarla, de lo contrario se retira sin avisar. Tanto va el cántaro al agua que al final se rompe…y se rompió.